Explicaciones y enlacines: segunda aparición del monstruo-sistema.

El desarrollo sostenible me parece una de las mayores patochadas de los últimos tiempos. Un conjunto de ideas de muy buena imagen que, supongo, pretende tranquilizar a los ciudadanos en lo que se refiere a sus ecoexpectativas. La triste realidad es que el mismo concepto de desarrollo sostenible es contradictorio. Se podrá retrasar el momento, pero tarde o temprano las malignas leyes de la termodinámica imponen un límite con respecto a lo que se puede crecer y aprovechar recursos. La cosa es mucho más grave porque el momento en el que todo se vaya a pique apenas se retrasa.

Por supuesto decirle a la gente que lo que toca es bajar su nivel de vida a niveles abismales y si es posible tener poquitos niños durante unas pocas generaciones no vende demasiados votos. Sobre todo si todo el sistema se basa en una pirámide en la que siempre cogemos prestado un poquito de lo que le corresponde a las siguientes generaciones. Total, cuando la cosa pete nosotros ya seremos cenizas.