¡Segunda tanda!

Gianni Lotito: de entre los tripulantes de la nave, es el más amistoso y abierto de todos. También el más jovial (sin que eso implique ni mucho menos que sea despreocupado). Aunque adora la libertad que le ha supuesto su nuevo modo de vida, hay una cosa que sí echa de menos, poder tomarse un buen café, café en una terraza, preferiblemente mirando a la orilla del mar.

Dolores Cádenas sonreía nerviosa sin estar del todo segura de si su plan llegaría a funcionar. Tras su reciente tercer divorcio había decidido dejarlo todo atrás, incluyendo su tienda de remedios naturales y homeopáticos, que tantos quebraderos de cabeza le había provocado. Una vez que hubiese cobrado el seguro por el incendio podría comenzar una nueva vida en algún país más espiritual, menos prefabricado.

Jack Applemouth se encontraba en un desierto muy distinto a aquel en el que se había criado. Después de haber estado durante años cuidando al ganado del ataque de forajidos, decidió unirse a aquel profesor inglés que buscaba hombres curtidos que vigilasen aquellas excavaciones. A veces Jack se sentía abrumado por aquel paisaje por motivos que no alcanzaba a comprender del todo y se lamentaba de que al volver, poca gente iba a creer todas las cosas que había visto.

Braquiosaurio: un saurópodo que entre rato masticando y rato masticando, se dedica a desarrollar extrañas teorías y a  buscar luego información sobre las mismas y contrastarlas. Tras un buen rato de investigación siempre consigue formar hipótesis muy sólidas y con argumentos convincentes. Sin embargo sus amigos Gallimimus y Deinonychus no dejan de desmontar las mismas aunque sea con estúpidas falacias.

Zacharias Dew estudiaba uno de sus tulipanes que había cultivado aquel año. Aunque sólo se dedicaba a ello como afición, había conseguido a lo largo del tiempo conseguir algunos cruces muy interesantes. No podría disfrutar durante más tiempo de la curiosa tonalidad de la flor, porque en unos segundos habría un terremoto al otro lado del planeta, y sus capacidades telequinéticas serían necesitadas una vez más.

Khaemweset es la mano derecha y principal guardaespaldas del legítimo rey de todo el Universo. No sólo posee un físico portentoso, conoce variadas disciplinas de lucha y es versado en estrategias de batalla. Y sorprendentemente no quiere traicionar a su rey.

Big Monty comenzaba un nuevo día. Como cada mañana, después de fotosintetizar un poco, se dedicaba a extender sus raíces y enterarse de todo lo que ocurría en el viejo bosque. Luego, si era necesario y alguien lo requería, daba consejo a sus habitantes. Tras casi dos mil años de vida, nadie ponía en duda que era la secuoya más sabia.

Etiquetostes, el dios de las buenas costumbres y la cortesía marchaba hacia la batalla. Montado en su cuádriga y empuñando su tenedor para ensaladas y su yelmo con forma de una tarjeta de presentación simple y elegante, los enemigos huían desesperados.